domingo, 14 de agosto de 2011

Sobre la inmutabilidad democrática.

Nada es fijo en la vida. Todo lo que se sostiene a diestra y siniestra es, si no verdadero, impuesto, y la imposición es violenta alende los medios no sean físicos.
Queda en mi memoria que en un programa de tv abierta decían que se había hecho una encuesta a jóvenes de escuelas secundarias y había un alto porcentaje que no creían en el sistema democrático, acto seguido se lo tomaba como "problema" que "los chicos no confíen en la democracia, después que haya costado tanto conseguirla". Bastante revelador. En primer lugar se pone a la democracia como "el mejor sistema posible", si no lo fuera, no sería "un problema" que los jóvenes no confíen en él, quiere decir, "este es el mejor sistema, y pensar en otro es autoritarismo, muerte, destucción"; esto es una imposición, cosa que es contraria a la democracia, por eso no sería del todo incorrecto decir que la democracia es impuesta como una dictadura (no quiero decir que la dictadura sea un régimen democratico en términos actuales).
Luego, algo más humano, digamos, pero que se debería corregir: el hecho que como ha costado tanto se debe mantener, sino será esfuerzo perdido; es magnífico ver la arrogancia del ser humano en sí, quiere decir "no nos hemos equivocado, y si sí nos equivocamos, no lo reconoceremos, ya que nuestro trabajo habrá sido desperdiciado, si algo sale mal es porque tenemos que seguir en el error y tendiendo a lo mejor, pero nunca ir a lo mejor directamente". No conozco al mejor sistema, incluso es probable que varíe con el tiempo, pero creo que lo mejor que se puede hacer no es seguir con el mismo sistema impuesto y que, en vez de eso, sea verdaeramente aceptado por la sociedad. Supongamos a un niño que es criado en una familia católica y es así formado, acepta de por sí los preceptos católicos (o de cualquier religión) y nunca los piensa, nunca los analiza, los acepta por tradición; en ese caso va a ser impuesta, al igual que nos hacen en la sociedad; pero si aquel niño, de grande seguramente, pensara a su religión y cayera en cuenta que ella, la religión que tiene desde niño, es la mejor, la verdadera, la que más le gusta y la pone a prueba con su biblia, meditación o lo que fuera, sin dudas va a ser una voluntad. Quiero decir, mientras no se ponga en duda el sistema democrático actual va a ser impuesto, una vez que a través de la conciencia popular sea aceptado como verdadero va a ser, en primer lugar, verdadero, en segundo lugar, democrático en sí.
Luego, un sistema democratico ni educa, ni da de comer ni da trabajo ni nada, eso lo hacen personas, no ideas ni nada por el estilo. Un sistema justo, que de bienestar a la población, que la mantenga feliz, puede ser un feudalismo, un comunismo, un fascismo, lo importante, allende el nombre, es lo que se hace, y tanto como se puede ser justo y estar a favor del pueblo en un fascismo, se pueden exterminar a poblaciones enteras y hambrear a personas en la democracia más liberal. Del mismo modo si viene Macri y pone subtes en toda capital, mejora la salud pública, urbaniza las villas y no reprime a nadie, ¿qué importa que sea Macri?, del mismo modo, si un sistema hace cosas a favor del pueblo, si le da alimento a la población y la gente está feliz y no joden a nadie ni a nada, ¿qué importa que no sea democrático?, porque importan los hechos y metáforas de ellos es porque estamos en política y no en una peluquería gigante.
Con estos tresargumentos uno puede empezar a pensar a la democracia como autoritaria, nunca puesta en duda, no aceptada la duda (en lo público, de hecho, aquí lo hacemos) y, de seguro, quedaría la persona marcada como "milico, facho, garca".
Desde el vamos, focalicemos a la democracia desde su etimología, quizás porque es mi parte favorita del análisis ya que, aunque no me guste en nominalismo, reonozco que es útil a veces. Democracia es "poder del pueblo" y, por extensión "gobierno del pueblo". ¿Alguien habló de elecciones?, la democracia es un gobierno que se ejerce "desde" el pueblo (por lo tanto, para él). Pero un gobernante democrático, entonces, puede ser un monarca, un disctador, un no-regente. Puede ser cualquiera la cabeza, ya que lo que importan son los hechos y su metáfora.
La democracia no es indispensable, sí lo es el bienestar de la población, su cohesión, la justicia, igualdad y libertad, la forma de llegar a ellos, obviamente, no pueden ser cualquiera, pero tampoco se puede obligar a una sociedad, desde la cultura al menos, a que siga un sistema.

Podríamos incluso pensar que hoy en día la democracia es lo que fue el feudalismo en su momento, una religión (la democracia) hecha una institución suprema que es inalcanzable, pero que es (obviamente, ¿quién puede pensar que no? ah, no, ups, yo no estoy de acuerdo) "lo mejor". Inclusive el cristianismo no es lo mismo que el catolicismo, del mismo modo, la democracia no es el sistema en que hoy en día vivimos. La democracia, para ser democracia, tiene que funcionar más de base y ser casi toda base. Es decir, "clubes" en donde se toman políticas consensuadas en ámbitos pequeños, que de a poco se representan en otros más grandes. En teoría uno elije a los representantes de la intendencia, de la provincia y del país, que pueden ser muy buenos, claro, pero el gobierno no es "del pueblo", es sólo para el pueblo, si bien se puede interpretar de la misma manera no son lo mismo. Podríamos pensar que lo importante es que sea "para" y no "del", es decir, que haga medidas para el pueblo y que no surja del pueblo, que lo importante es la acción y "no tanto" el medio; excelente, pero eso es "representatividad", no democracia, una democracia es del pueblo y para el pueblo, una representación es un poder centralizado, una democracia representativa es un poder centralizado que, se supone, es para el pueblo y que surje del pueblo. Digamos, la representatividad pone en varios escalones más arriba a los gobernantes y/o más abajo a los gobernados, por lo cual el pueblo que accede a la gobernación de la "democracia" (representativa) llega atravezando murallas, ríos, mares y cordilleras, y las medias para el pueblo cruzan cordilleras, mares, ríos y murallas, y llegan al pueblo. Como dice la canci´n de Ac/Dc "it's a long way to the top if you wanna rock and roll" sólo que en este caso no es estrictamente rock and roll, sino que es "gobernate", recuerdo, no estrictamente.
Queda, entonces, no sólo criticar, sino también proponer, aunque he mechado un poco de propuesta.
La propuesta más posta sería una que no fuera una imposición, pero que también se actualice, la mejor forma de "ver si vamos bien" es informar y someter a voluntad popular la continuidad de este sistema, ya que, obviamente, no soy dueño de la razón, pero nunca se nos ha preguntado si queremos vivir en este sistema democratico representativo parlamentarista liberal, o en democracia, o en el capitalismo, o si queremos seguir viviendo, aunque esta se descarta porque siempre (o casi) tenemos la posibilidad de elegir. Eso sería lo más correcto, si se votara que sí se continuara, entonces la democracia tendría un valor realmente más alto al ser consciente, y si se vota que no, bueno pues, sería entonces lo más democrático de la democracia.
Si me preguntaran, elegiría un sistema donde se elijan los representantes desde regiones, y allí vayan subiendo a regiones más amplias, y esos representantes elijan a otros más altos, y finalmente uno podría creer en sus representantes, ya que los conoce, una parte de nosotros mismos está con ellos, que aunque no parezca a primera vista es muy importante. Otra cuestión grosa es la valorización del "pueblo". Nunca se ha tomado (como creo en el anterior post que tengo) como una fuerza seria, cuando en verdad todo sistema se basa en ella, a través de diversas formas de representación, que la gremialidad esté fomentada desde el gobierno como política de estado, y que también sean elejidos los cargos en comisarías, juzgados y empresas. También erguiría, ya que la economía es política también, más cooperativas y que sean también elejidas democráticamente las autoridades. La cooperativa es, para mí, la organización más democrática (y anarquista, y comunista incluso), si el país se formara como una cooperativa seríamos, creo, más democráticos, justos, equitativos (quizás sea lo mismo "equitativo" y "justo", ¿no?), y esas cosas que la gente toma como buenas.

lunes, 1 de agosto de 2011

Sobre la igualdad ante la ley

Ser igual es, básicamente, no ser distinto. La igualdad que se propugna en la ley es, básicamente, que no hayan diferencias entre los humanos en el trato ante la ley. Sobre esto expondré, brevemente espero, sobre la cuestión de que los jueces paguen impuesto a las ganancias.
El primer argumento para decir que los jueces no deben pagar impuestos a las ganancias es que disminuyen sus ingresos y, digamos, no podrían desarrollar sus actividades con independencia, no podría tener imparcialidad. Si un juez, por pagar un impuesto, está inhibido de su buen labor, entonces debieramos pagarles sueldos infinitos para que su independencia sea absoluta y su imparcialidad sea total. Pero por suerte para muchos y lamentablemente para otros, no todo depende del dinero. En verdad sería más lógico que los jueces no puedan ver noticieros o mirar la televisión, ya que los tiñen de pasiones y prejuicios que no debe tener un juez, y eso sí sería verídico, como tampoco ser hinchas de un equipo ya que fallarían a favor o en contra del propio equipo o del rival respectivamente. En verdad es totalmente falso que con un impuesto que socave (relativamente) su sueldo se socave también la independencia judicial o imparcialidad. Inclusive si dichos jueces tuvieran muchas propiedades, muchos bienes en su haber sería más probable que su interés esté plasmado en su accionar judicial (por ejemplo, una propiedad de un juez que fue construida ilegalmente, si el mismo juez tuviera ese caso sería "juez y parte"), igualmente ese tema en particular no nos concierne.
Finalmente, el poder judicial no depende de su remuneración absolutamente para su quehacer jurídico.

Por otro lugar, siendo el poder judicial una posición de poder muy grande, este se autobeneficia en detrimento de la sociedad. Está la protectora de la ley corrompiendo su propia ley, la defensora de la igualdad corrompiendo su igualdad, la balanza equilibrada se equilibra hacia donde la voluntad del juez quiera. Que un juez diga que algo presente en la ley no es legal es como decir que una persona de Argentina no es argentino/a. Lo que el poder judicial en esos estratos hace es un abuso de poder, y como tal, es perfectamente punible. También vemos que podrían los jueces quitarse el impuesto al ABL, al gas, al agua, también esos impuestos le quitan independencia al poder judicial... claro.

Luego, ¿Cómo pueden no ser los jueces capaces de ser imparciales en su quehacer cotidiano con un impuesto a las ganancias y los médicos pueden salvar vidas con cuentas de luz y los profesores con el IVA siguen dando clases?, aquí se ve, entonces, que la práctica de la igualdad en la justicia (ser justo, en sí, es establecer una decisión "para todos" por así decirlo) se ve corrompida nuevamente, ya que no sólo esa medida sólo los beneficia a ellos, sino que no beneficia al conjunto de la población, y eso no es justo.

Finalmente, no estoy de acuerdo con que los jueces sean tratados de forma diferente a la ley, ya que ellos no son diferentes al resto de la población, no pertenecen a un extracto superior, ni pueden sacar provecho de su situación de poder.

lunes, 25 de julio de 2011

Sobre la fuerza de la ley

Cuando los seres nómadas se asentaron y formaron sociedad, la regulación para su correcto funcionamiento se delegó a un "jefe". Con el paso del tiempo estas sociedades se complejizaron y crecieron hasta llegar a ser faustosos imperios (metafóricamente, no todos). La cuestión es que ante el ser y no ser correcto o incorrecto algo, desde la centralidad del poder supremo de desición, los altos rangos de la política, forjaron lo que se le suele llamar ley. La ley es, palabras más palabras menos, "algo que debe ser cumplido", "algo que tiene que ser así", por ejemplo, la ley de gravedad, todas las cosas tienden al centro de la tierra, nada, que se sepa, pede refutar dicha ley (menos el centro mismo).
Vemos, no es ningún secreto, que la ley, lo "que debe ser así" es adulterado de su concepción originaria, por lo cual nos lleva o a la negación de la realidad o a la resignificación del término (cuándo no, las dos cosas). Si "lo que así debiera ser", aquel cosmos inalterable, la ley, se pierde, queda entonces el caos, lo que "así no debiera ser", la no-ley.
Entonces, ¿cuál es la forma de permanecer en la ley y no sumirse en el caos? La ley, en principio, no es necesariamente una entidad sacada del común acuerdo, puede ser una legislación puesta "de arriba", por lo que no es aceptada activamente por toda la sociedad. Sí es aceptada pasivamente por quienes no están de acuerdo con ella pero no hacen nada, porque el "no me gusta" se dispersa en el viento como un diente de león, cuando para no estar de acuerdo uno debe ser un león. En sí, la sociedad acepta toda ley, activa o pasivamente.
Mas la sociedad, lamentablemente para algunos y por suerte para otros, no es homogénea, no es toda una, que pueda hacer que todos aceptemos tal o cual cosa sin discordancias, por lo que va a ver, básicamente, gente que esté en contra o a favor, con sus matices, claramente. La sociedad es, naturalmente, una sociedad que se mueve en la ilegalidad ya que la ley no da su imperio con total satisfacción, ya que, como dijimos, no es homogenea la sociedad, por lo que en la sociedad, lejos de la concepción original de "ley", se corrompe todo el tiempo su "imperio". Vemos entonces que no sólo los gobiernos son corruptores de la ley, sino también la sociedad, cosa que también sabemos todos y no es ninguna ciencia.
La sociedad es aquella misma que actúa por miedo a morir, y por eso obedece al poder. El poder, aquel mismo que usa a la sociedad para su propio proyecto y goza de su poder amparado en la ley. Por más que se elija la ley indirectamente, es por medio del poder, y éste a través de la fuerza, con que se hace la política, es decir, el funcionamiento de la sociedad. Poder me refiero a los grupos económicos, entes militares, culturales, etc. Por fuerza a su manifestación. El poder sería la potencia y la fuerza el acto.
Por lo tanto es el poder a través de la fuerza quien controla a la sociedad, y un modo de adornarla es la ley, por la cual se ampara, cambiando, si se quiere, algunas cosas, y no obedeciendo, por otro a la misma. La ley termina amparandose en el humor del poder, ya que este controla a la sociedad.
Es, entonces, función de la ley es obedecer al poder como formalización de su fuerza ante la sociedad, es decir, un agente de control disfrazado de libertad.
Por lo cual, por más que el documento "ley" diga tal o cual cosa, es verdaderamente el poder y su feurza quienes deciden el desenlace de las historias.
También podemos incluir al poder de la fuerza de trabajo y a la fuerza de ella misma, pero justamente a la clase productora se le delega el papel de cumplir con la ley y obedecer al poder y su fuerza. O de otra manera, el prouctor debe cumplir con la voluntad del poder, que es su fuerza.
Y si la ley no estuviera de acuerdo con el interés del poder, acaso esta perdería valor. Por lo cual, la razón de ser de la ley es ser la voluntad formalizada del poder. El imperio de la ley es el imperio del poder.
Pero, ¿por qué acaso necesitaría la voluntad ser formalizada? No sería muy difícil ver que cuando hay un reglamento de fútbol que se cumple los jugadores pueden desarrollarse. En sí la razón de ser de la ley es dar un poco de libertad a cambio de obediencia. Esto es, a cambio de libertad te voy a dar la posibilidad de que hagas tales o cuales cosas para que no venga mi fuerza y te mate. Y sucede que la ley es un calmante para la fuerza productora. Digamos, más o menos la puedo zafar así, ¿para qué cambiar? ¿por qué hacer algo que desconozco si con estas reglas de juego, mal que mal, puedo estar medianamente bien? Vemos que hay un pacto que se da entre poder superior y poder inferior, este es, el superior ordena al inferior y lo controla, y el inferior le da obediencia a cambio de comodidad.
Por lo cual se suma a que el poder de la ley no es solo a partir de la voluntad del poder, sino también a través de la aceptación de la clase productora de la usurpadora de su explotación. Esto es, si hay una ley, esta será para que el usurpador tenga poder, formalizado pero poder en sí, y el productor esté cómodo, porque se hará, medianamente, así y así, según la ley.
Por lo tanto, la fuerza de la ley está dada por el humor del usurpador y la aceptación del productor. Y la ley es la formalización del poder del usurpador y la mediana seguridad del productor en una sociedad que, sin ley, sería anárquica y de un futuro incierto.

domingo, 24 de julio de 2011

Respuesta a Martín

El Sol sale de día,
las estrellas se revelan a la noche,
el agua va de arriba hacia abajo.
Que el Sol salga de noche,
que las estrellas estén en el día,
que el agua suba es, verdaderamente,
el deseo del humano.
Pero sin forzar al otro,
la voluntad se hace,
la voluntad de no voluntad,
el ser del no ser,
todo lo no forzado es lo natural,
lo natural es su propia ley.

domingo, 9 de enero de 2011

Invalores

Invalores podría ser la valoración propia en contexto de los valores tradicionales (solidaridad, amistad, etc.), en una costumbre de contraponer lo establecido con lo propio, siendo un contramolde, veamos, o daré a conocer, valores en tanto y en cuando mi introducción a esta sociedad (quiera o no, estoy sumergido), y en tanto y en cuando no mi contraposición sino mi postura. Anda la osa:

1. El primer lugar es el inicio y el pilar fundamental de la valoración que quisiera poner, quizás por la hora y que lo había pensado más o menos antes, podría decir que es la existencia propia.

2. Luego, en un plano externo, el conocimiento del otro como ente sufriente (personas, animales, plantas, ecosistemas, todo lo externo a mí).

3. Quizás seré criticado por esto, pero es muy importante, la valoración del silencio, no como la represión de la expresión sino como un consuelo tanto personal como externo, un complemento importantísimo para el segundo punto, pero que se injerta en el primero también, el silencio nos permite escuchar con mayor atención a lo uno y a lo otro (de nuevo, lo otro son personas, animales, plantas, ecosistemas, todo lo externo a mí).

4. Este es por el que, quizás, seré menos criticado: la valoración de la alegría, no como la ignorancia del mal, sino como la expresión, ahora sí, del sufrimiento interno, el silencio es del otro hacia mí, ahora es de mí hacia lo otro, buscando la pureza general de lo otro. Pureza general entendido como no el bien sino la salud de lo otro, es decir, no como una instancia meramente subjetiva del bien sino la comunión y paz no violenta explícita e inexplícita que se ejerce de mí hacia lo otro.

5. Tranquilidad y paz: en el terreno de la vida social es de vital importancia la tranquilidad y la quietud del alma; buscando cosas nuevas se descubren cosas inútiles, encontrando cosas sin buscarlas, y no buscarlas desde nosotros hacia afuera y de afuera hacia adentro, sino de lo otro y uno al mismo tiempo, es decir, la tranquilidad y la paz es la comunión (es decir, la no disputa violenta explícita e inexplícita) entre lo otro y yo.

6. Otro punto problemático tal vez sería el del no trabajo, se relaciona con la avidez de usufructo presente, ¿por qué trabajar 10 si me quedarán 7? Si necesito 7 hago 7, si necesito 8 hago 8, no es que por ser "re laburador" tenga que hacer de más y luego venderlo, alquilarlo, etc., no trabajar significa trabajar lo que se necesite trabajar, y el resto del tiempo usarlo para el próximo punto.

7. Alas: Poder volar es uno de los puntos de la valoración, y un punto importante. Volar es crear, es cultivarse, es hacer fértil la tierra de uno para comer los frutos del propio uno y, si se quiere, compartirlo.

Besos
Chu